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Baremación provisional en el proceso de admisión de enseñanzas para personas adultas para el curso 2026/2027
El consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, ha avanzado también que el Gobierno regional trabaja en la elaboración de un nuevo decreto de formación permanente del profesorado que se encuentra actualmente en consulta pública hasta el próximo 25 de marzo con el objetivo de “adaptarlo a los cambios del sistema educativo y a los nuevos retos profesionales docentes”.El III Congreso de Bienestar Emocional reúne en Toledo a cerca de 600 docentes y se enmarca dentro del Plan Estratégico de Inteligencia Emocional y Bienestar Socioemocional en el ámbito educativo con el objetivo de mejorar y proteger, de manera integral, la salud y el bienestar emocional tanto del alumnado como del resto de los agentes de la comunidad educativa de los centros de Educación Primaria, Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional sostenidos con fondos públicos de nuestra comunidad autónoma. Toledo 20 de marzo de 2026. El Gobierno de Castilla-La Mancha va a poner en marcha en las próximas semanas la Estrategia Regional de Educación Inclusiva que además tendrá como horizonte el año 2028. El consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, ha realizado este anuncio durante la celebración del III Congreso Regional de Bienestar Emocional que se celebra en la ciudad de Toledo por espacio de dos días. Amador Pastor ha asegurado que esta estrategia nace con “una vocación clara de transformación y avanzar hacia una escuela que responda de verdad a la diversidad real de nuestra región a través de impulsar políticas, culturas y prácticas inclusivas, de reforzar la colaboración entre administraciones y agentes sociales, y de garantizar que cada alumno y cada alumna encuentre su lugar en el sistema educativo”.Esta estrategia pone el acento, además, en algo esencial como es la formación continua de toda la comunidad educativa -docentes, equipos directivos, familias- como palanca para construir una educación más equitativa, más participativa y más humana. En este sentido, el consejero de Educación, Cultura y Deportes ha asegurado que la inclusión no es solo una política pública, “sino una responsabilidad compartida que se ejerce cada día en cada aula” y ha añadido que hablar de inclusión “es hablar de convivencia, de bienestar y de igualdad de oportunidades”.Nuevo decreto de formación permanente del profesoradoDurante su intervención, Amador Pastor ha avanzado también que el Gobierno regional trabaja en la elaboración de un nuevo decreto de formación permanente del profesorado que se encuentra actualmente en consulta pública hasta el próximo 25 de marzo con el objetivo de “adaptarlo a los cambios del sistema educativo y a los nuevos retos profesionales docentes”.Entre las novedades que incluirá este nuevo decreto se encuentra la ampliación de los destinatarios de esa formación y que incluirá a partir de la aprobación del mismo a los profesionales de las escuelas infantiles y a los especialistas que desarrollan funciones educativas en centros docentes como son los educadores sociales.Además, se pretende implementar nuevas modalidades de formación como puede ser la formación hibrida con el objetivo de favorecer a los profesionales que se encuentran en las zonas rurales a lo que se sumará que el futuro decreto incorporará mecanismos para evaluar el impacto real de la formación y de su calidad. III Congreso de Bienestar Emocional El III Congreso de Bienestar Emocional reúne en Toledo a cerca de 600 docentes y se enmarca dentro del Plan Estratégico de Inteligencia Emocional y Bienestar Socioemocional en el ámbito educativo con el objetivo de mejorar y proteger, de manera integral, la salud y el bienestar emocional tanto del alumnado como del resto de los agentes de la comunidad educativa de los centros de Educación Primaria, Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional sostenidos con fondos públicos de nuestra comunidad autónoma. Entre los ponentes que participarán en este congreso se encuentra Nazaret Castellanos, Ana Ibañez, José Carlos Ruiz, Héctor Ruiz, Marc Masip, Laia Mestres, Johann Hari o Miguel Guerrero, entre otros. Como novedad, este año los participantes al congreso han recibido un cuaderno journal de emociones para docentes, una herramienta de trabajo fundamentada en modelos teóricos basados en la evidencia científica. Este recurso ofrece al profesorado un apoyo, tanto a nivel personal como profesional, ya que facilita el reconocimiento y la comprensión de las propias emociones, promueve la reducción del estrés, mejora la regulación emocional y la gestión de situaciones complejas, y favorece decisiones más conscientes y reflexivas, contribuyendo así a un clima educativo más positivo.
Artículo del consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la CienciaHay un momento —sutil, casi imperceptible— en el que una niña deja de hacer preguntas en voz alta. No porque ya no las tenga, sino porque aprende, sin que nadie se lo diga explícitamente, cuáles merecen ser formuladas y cuáles es mejor guardar. La ciencia comienza muchas veces así: con una pregunta. Y también, demasiadas veces, con un silencio aprendido. Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos invita a detenernos y a mirar. No tanto hacia atrás —donde ya sabemos que hubo ausencias que no lo fueron tanto como silencios impuestos—, sino hacia el presente que estamos construyendo. Porque hoy, afortunadamente, ya no discutimos si las mujeres pueden dedicarse a la ciencia. La pregunta es otra: ¿qué condiciones ofrecemos para que puedan permanecer, crecer y ser reconocidas en ella? En los últimos años se han dado pasos firmes. Las aulas se han llenado de niñas curiosas, de jóvenes que no se sienten extrañas al interesarse por la física, la tecnología, la biología o las matemáticas. El sistema educativo ha hecho un esfuerzo sostenido por abrir horizontes, por ofrecer referentes cercanos, por desmontar estereotipos heredados… y ese trabajo, paciente y constante, empieza a dar frutos. Pero la ciencia no es una carrera corta ni un logro inmediato, es un camino largo, exigente, que se construye con tiempo, con apoyo y con confianza. Ahí es donde todavía persisten las fragilidades. No siempre visibles, no siempre medibles. La brecha ya no está solo en el acceso, sino en el recorrido. En quién lidera proyectos, en quién firma en primer lugar, en quién puede permitirse no abandonar cuando la conciliación se vuelve cuesta arriba o cuando el reconocimiento tarda más de lo razonable. Son barreras silenciosas, mucho más difíciles de señalar, porque no se expresan en prohibiciones, sino en inercias. Hablar hoy de la mujer y la niña en la ciencia no debería hacerse desde la épica ni desde la excepcionalidad. La ciencia no avanza gracias a gestos heroicos aislados, sino gracias a comunidades que cooperan, que comparten conocimiento y que se enriquecen con miradas diversas. Incorporar plenamente a las mujeres no es un gesto de corrección política ni una concesión, es una condición necesaria para una ciencia más completa, más rigurosa y más justa. La educación vuelve a ser aquí el eje central. No solo como punto de partida, sino como hilo conductor que acompaña a lo largo de toda la trayectoria. Educar en ciencia es también educar en confianza, en autonomía y en la legitimidad de ocupar espacios. Y eso no se logra únicamente con leyes o programas específicos, sino con una cultura compartida que atraviese aulas, familias, instituciones y medios de comunicación; una cultura que no subraye constantemente la diferencia, pero que tampoco la ignore cuando aún produce desigualdad. Quizá el verdadero objetivo de días como este sea, paradójicamente, dejar de necesitarlos. Llegar a un tiempo en el que no haga falta recordar que el talento no tiene género, porque sea una evidencia cotidiana. Un tiempo en el que la pregunta no sea quién investiga, sino qué se investiga y para qué. Un tiempo en el que ninguna niña sienta que la ciencia es un territorio ajeno o provisional. Mientras tanto, conviene no bajar la guardia. La historia nos ha enseñado que los avances que no se cuidan pueden retroceder con facilidad. Por eso es importante seguir nombrando, visibilizando y acompañando, pero también normalizando. La presencia de mujeres en la ciencia no debería ser noticia, debería ser paisaje. Tal vez ese sea el horizonte al que aspiramos: una ciencia que no tenga que pedir permiso, porque ya sea de todas las personas. Una ciencia en la que las preguntas no se callen, sino que encuentren espacio para crecer. Y una sociedad que entienda, por fin, que apostar por la mujer y la niña en la ciencia no es mirar al pasado con reproche, sino al futuro con responsabilidad. Amador Pastor, consejero de Educación, Cultura y Deportes